Alimentación Infantil: La Conducta de los Padres Camargo Cantabria
A veces el fracaso a la hora de enseñar un hábito determinado se debe a que la edad del niño no es la adecuada o es el reflejo de la impaciencia del adulto, su actuación en general. A continuación les daremos más información del tema...
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Alimentación Infantil: La Conducta de los Padres
Hemos de ser conscientes de que EL COMPORTAMIENTO DEL NIÑO NO CAMBIA, sin embargo lo que cambia es NUESTRA VALORACION DE DICHOCOMPORTAMIENTO.
Hay que controlar todas las variables: nada de tele, juguetes, o cualquier otro objeto que atraiga la atención del niño.
Las técnicas psicológicas son como los antibióticos: si usted los toma de forma desordenada, a veces sí y a veces no, no cabe esperar a que le curen la infección que padece. Es más, probablemente no solamente no le curen, sino que le hagan criar cepas de microbios resistentes a los efectos del medicamento, empeorando la situación.
Características generales de la dieta…
Los niños son muy perceptivos y captan en seguida el estado emocional de los adultos, y eso es un punto a su favor en la hora de escoger la comida como objeto de lucha de poderes contra los adultos.
Cuando se exige muchos comportamientos al momento (masticar con la boca cerrada, sentarse bien, mas rápido, no hablar con la boca llena, etc.). Se debe establecer que conductas queremos que desaparezcan, buscar sus posibles causas y corregirlas 1 de cada vez.
Otro error común entre los padres es intentar aplicar a la vez todo lo que se aconseja, sin dar tiempo al niño a que internalice y aprenda el nuevo hábito.
COMER BIEN o COMER MAL es una serie de conductas que estipula el entorno de las personas, por lo tanto es más importante la suma de lo que come tu hijo en el curso de la semana, que lo que sucede en un solo día. Recuerda que la creencia de que un niño sano es un niño que come no es de todo correcta. Además, es de suma importancia que:
. Adapte su horario a la comida familiar
. Evite los “picoteos” entre horas, sobre todo si se trata de alimentos ricos en azucares y grasas (chuches, bollería, patatas fritas), que el niño haga las 5 comidas diarias con horarios fijos.
. Evite darle o negarle determinados alimentos como premio o castigo. Si empleáis los alimentos como premio o castigo podéis hacer que vuestro niño sea un caprichoso y tenga manías a la hora de comer los alimentos más nutritivos. Es necesario que dediquéis el tiempo necesario para que el niño aprenda a comer disfrutando de lo que come. Si necesitáis castigar a vuestros hijos (y es necesario antes o después) mejor será que utilicéis el sistema de privarles de ver la televisión, de quedar con los amigos, de reducirles la paga semanal, etc. Es decir, de aspectos en los que no les sea a los hijos fácil echar un pulso de fuerza a sus mayores. El castigo facilita la aparición de fobias alimenticias.
. Acostúmbrele al agua como bebida, en lugar de zumos artificiales y refrescos dulces.
. Proporciónele una dieta variada rica en verduras y frutas: Si le vas a dar a probar un alimento nuevo, inténtalo al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito; e insiste durante varios días seguidos, cocinando el alimento de distintas formas, hasta que el niño descubra el nuevo sabor, se aficione y se acostumbre a él.
. Fomente el ejercicio físico regular
. Limite el tiempo que el niño pasa frente al televisor a menos de 2 horas diarias. El 15 de septiembre de 2005 entro en vigor el Código PAOS, elaborado por la Federación de Industrias de alimentación y Bebidas (FIAB), que pretende regular la publicidad de los productos alimenticios dirigidos al público infantil. Se trata de una iniciativa Europea enmarcada en la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física y prevención de la obesidad), bajo la que se ampara esta escuela, lanzada por el Ministerio de Sanidad y Consumo para contribuir a la prevención de la obesidad en España.
. Evite llevarle a sitios de comida rápida: FAST FOOD: Hamburguesas, patatas fritas, refrescos, pollo empanado, perritos calientes, pizzas, etc. ¿Qué tiene de malo la comida rápida? Es bastante frecuente que con tan solo una comida de tipo fast food ingiramos más de la mitad de las calorías diarias que necesitamos. Poseen demasiada carne, cocciones grasas, postres y refrescos con demasiado azúcar, y muchos problemas de salud. Guía tus hijos en la elección de lo que más les conviene, puesto que ellos aun no tienen consciencia de la importancia de la salud, ni saben o asumen lo que significa comer saludablemente.
. Compensar la ausencia dándole lo que más le gusta: No son infrecuentes los casos de padres y madres que dan a sus hijos, de forma habitual, los alimentos que más les satisfacen a estos como forma de tenerles contentos ante la dificultad de atenderles correctamente en algunas de sus otras necesidades: ayudarles con los deberes escolares, jugar con ellos, escucharles en sus pequeños-grandes problemas, disciplinarles en multitud de aspectos de la vida.
Sea cual sea el motivo, es importante que tengas en cuenta que tus hijos, especialmente a medida que van cumpliendo años, necesitan recibir por tu parte, básicamente los siguientes aspectos que no tienen una relación directa con la cantidad de tiempo que pasas con ellos:
. Valoración: valora siempre lo que hacen y como son.
. Seguridad afectiva: es decir, debes procurar que se sientan queridos pase lo que pase, sean como sean.
. Cantidades exageradas para su edad ¡no se cuanto es mucho¡ No son pequeños adultos, su capacidad para digerir y nutrirse es diferente a la nuestra- El cuerpo hace ajustes fisiológicos, cada día que se reflejan en la cantidad específica de energía y nutrientes que necesita.
Esto depende de la edad, el sexo, el ritmo de crecimiento y desarrollo, así como del grado de actividad física, el cual varía mucho de unos niños a otros.
. No le obligue a comer: Antes de trabar una guerra contra tu hijo, negocie la cantidad que tiene que comer. La cantidad de comida es muy subjetiva. Si un niño deja comida en el plato, se supone que cuanta más comida deje en el plato menos come. No obstante, la cantidad de comida que se queda en el plato no depende solo de lo que comió el niño, sino también de la cantidad original que se le ha puesto. Al obligar un niño a comer más de lo que necesita o puede estamos rompiendo el proceso normal de la ingesta (sensación de hambre – ingestión – placer – saciacion – detención de la ingesta), ya que el cerebro deja de producir la sensación de saciacion.
¡Tú como padre o madre, eres una pieza clave en la educación de sus hábitos alimentarios!
Hay que controlar todas las variables: nada de tele, juguetes, o cualquier otro objeto que atraiga la atención del niño.
Las técnicas psicológicas son como los antibióticos: si usted los toma de forma desordenada, a veces sí y a veces no, no cabe esperar a que le curen la infección que padece. Es más, probablemente no solamente no le curen, sino que le hagan criar cepas de microbios resistentes a los efectos del medicamento, empeorando la situación.
Características generales de la dieta…
Los niños son muy perceptivos y captan en seguida el estado emocional de los adultos, y eso es un punto a su favor en la hora de escoger la comida como objeto de lucha de poderes contra los adultos.
Cuando se exige muchos comportamientos al momento (masticar con la boca cerrada, sentarse bien, mas rápido, no hablar con la boca llena, etc.). Se debe establecer que conductas queremos que desaparezcan, buscar sus posibles causas y corregirlas 1 de cada vez.
Otro error común entre los padres es intentar aplicar a la vez todo lo que se aconseja, sin dar tiempo al niño a que internalice y aprenda el nuevo hábito.
COMER BIEN o COMER MAL es una serie de conductas que estipula el entorno de las personas, por lo tanto es más importante la suma de lo que come tu hijo en el curso de la semana, que lo que sucede en un solo día. Recuerda que la creencia de que un niño sano es un niño que come no es de todo correcta. Además, es de suma importancia que:
. Adapte su horario a la comida familiar
. Evite los “picoteos” entre horas, sobre todo si se trata de alimentos ricos en azucares y grasas (chuches, bollería, patatas fritas), que el niño haga las 5 comidas diarias con horarios fijos.
. Evite darle o negarle determinados alimentos como premio o castigo. Si empleáis los alimentos como premio o castigo podéis hacer que vuestro niño sea un caprichoso y tenga manías a la hora de comer los alimentos más nutritivos. Es necesario que dediquéis el tiempo necesario para que el niño aprenda a comer disfrutando de lo que come. Si necesitáis castigar a vuestros hijos (y es necesario antes o después) mejor será que utilicéis el sistema de privarles de ver la televisión, de quedar con los amigos, de reducirles la paga semanal, etc. Es decir, de aspectos en los que no les sea a los hijos fácil echar un pulso de fuerza a sus mayores. El castigo facilita la aparición de fobias alimenticias.
. Acostúmbrele al agua como bebida, en lugar de zumos artificiales y refrescos dulces.
. Proporciónele una dieta variada rica en verduras y frutas: Si le vas a dar a probar un alimento nuevo, inténtalo al principio de cada comida, cuando el niño tiene más apetito; e insiste durante varios días seguidos, cocinando el alimento de distintas formas, hasta que el niño descubra el nuevo sabor, se aficione y se acostumbre a él.
. Fomente el ejercicio físico regular
. Limite el tiempo que el niño pasa frente al televisor a menos de 2 horas diarias. El 15 de septiembre de 2005 entro en vigor el Código PAOS, elaborado por la Federación de Industrias de alimentación y Bebidas (FIAB), que pretende regular la publicidad de los productos alimenticios dirigidos al público infantil. Se trata de una iniciativa Europea enmarcada en la estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física y prevención de la obesidad), bajo la que se ampara esta escuela, lanzada por el Ministerio de Sanidad y Consumo para contribuir a la prevención de la obesidad en España.
. Evite llevarle a sitios de comida rápida: FAST FOOD: Hamburguesas, patatas fritas, refrescos, pollo empanado, perritos calientes, pizzas, etc. ¿Qué tiene de malo la comida rápida? Es bastante frecuente que con tan solo una comida de tipo fast food ingiramos más de la mitad de las calorías diarias que necesitamos. Poseen demasiada carne, cocciones grasas, postres y refrescos con demasiado azúcar, y muchos problemas de salud. Guía tus hijos en la elección de lo que más les conviene, puesto que ellos aun no tienen consciencia de la importancia de la salud, ni saben o asumen lo que significa comer saludablemente.
. Compensar la ausencia dándole lo que más le gusta: No son infrecuentes los casos de padres y madres que dan a sus hijos, de forma habitual, los alimentos que más les satisfacen a estos como forma de tenerles contentos ante la dificultad de atenderles correctamente en algunas de sus otras necesidades: ayudarles con los deberes escolares, jugar con ellos, escucharles en sus pequeños-grandes problemas, disciplinarles en multitud de aspectos de la vida.
Sea cual sea el motivo, es importante que tengas en cuenta que tus hijos, especialmente a medida que van cumpliendo años, necesitan recibir por tu parte, básicamente los siguientes aspectos que no tienen una relación directa con la cantidad de tiempo que pasas con ellos:
. Valoración: valora siempre lo que hacen y como son.
. Seguridad afectiva: es decir, debes procurar que se sientan queridos pase lo que pase, sean como sean.
. Cantidades exageradas para su edad ¡no se cuanto es mucho¡ No son pequeños adultos, su capacidad para digerir y nutrirse es diferente a la nuestra- El cuerpo hace ajustes fisiológicos, cada día que se reflejan en la cantidad específica de energía y nutrientes que necesita.
Esto depende de la edad, el sexo, el ritmo de crecimiento y desarrollo, así como del grado de actividad física, el cual varía mucho de unos niños a otros.
. No le obligue a comer: Antes de trabar una guerra contra tu hijo, negocie la cantidad que tiene que comer. La cantidad de comida es muy subjetiva. Si un niño deja comida en el plato, se supone que cuanta más comida deje en el plato menos come. No obstante, la cantidad de comida que se queda en el plato no depende solo de lo que comió el niño, sino también de la cantidad original que se le ha puesto. Al obligar un niño a comer más de lo que necesita o puede estamos rompiendo el proceso normal de la ingesta (sensación de hambre – ingestión – placer – saciacion – detención de la ingesta), ya que el cerebro deja de producir la sensación de saciacion.
¡Tú como padre o madre, eres una pieza clave en la educación de sus hábitos alimentarios!
