Obesidad infantil
Algunos estudios incluso han llegado a calificar la obesidad infantil de epidemia.
La obesidad es la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, algo cada vez más habitual que acarrea importantes problemas físicos y psicológicos. Las causas fundamentales de la obesidad infantil son la alimentación inadecuada y la vida sedentaria.
La obesidad no solo es un problema estético, también tiene consecuencias psicológicas como la baja autoestima, los malos resultados escolares, la alternación de la propia imagen y la introversión. Entre las consecuencias físicas destacan la hipertensión, la diabetes, el colesterol y ciertas dificultades respiratorias y del sueño.
Factores que influyen
El factor genético es determinante en el desarrollo de la obesidad, aunque algunos estudios demuestran la importancia de los factores ambientales o familiares. Por ejemplo, experiencias realizadas con niños adoptados subrayan la relevancia de la educación y los hábitos alimentarios en el desarrollo o no de la obesidad.
La genética y los factores hormonales: en ambos casos se debe acudir al pediatra y seguir el tratamiento adecuado.
La conducta alimentaria: tanto la dieta como los hábitos alimentarios son fundamentales para prevenir la obesidad. El abuso de comida rápida y bollería supone un aumento considerable de las grasas que el niño ingiere. Se debe evitar este tipo de alimentación y no incorporarla a la dieta de forma habitual.
Obesidad y hábitos alimentales
Varios son los factores que influencian el comportamiento alimentar, entre ellos factores externos (unidad familiar y sus características, actitudes de los padres y amigos, valores sociales y culturales, medios de comunicación, alimentos rápidos, conocimientos de nutrición y manías alimentales) y factores internos (necesidades y características psicológicas, imagen corporal, valores y experiencias personales, auto-estima, preferencias alimentales, salud y desarrollo psicológico).
Dificultades de establecer un buen control de la saciedad es uno de los factores de riesgo para desarrollar la obesidad, tanto en la infancia como en la vida adulta. Cuando los niños son obligados a comer todo lo que les es servido, pueden perder el punto de la saciedad. La saciedad se origina después del consumo de los alimentos, suprime el hambre y mantiene esta inhibición por un cierto periodo de tiempo. La fase cefálica del apetito se inicia antes del alimento llegar a la boca – son señales fisiológicos generados por la visión, audición y olor. Estos estímulos fisiológicos envuelven un gran número de neurotransmisores, vías y receptores. La distención del estómago es una señal importante de saciedad.
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