El ejemplo es la clave
Una adecuada alimentación es la base para fomentar una buena salud en los primeros años de infancia. Es en este período donde los niños adquieren buenos hábitos alimenticios.
Aproximadamente entre los 6 y 8 meses los niños están listos para coger las cosas y llevárselas a la boca. En esta etapa hay que dejarlos jugar con la comida para que descubran por sí solos.
Según los pediatras, hasta los 10 meses hay que dejar que los niños sientan la textura de los alimentos y los manipulen, para fomentar un buen hábito alimenticio y estimular el sentido del tacto. De esta forma la recepción de los alimentos será mucho mejor ya que relacionarán directamente con la actividad de comer.
A la hora de comer es importante la socialización del niño dentro del entorno familiar. El infante que se siente a la mesa con los padres, hermanos y hermanas debe comer a una hora determinada. Los niños observan y aprenden del ejemplo de sus padres y sabrán que comer es una actividad normal, divertida y necesaria. El momento de la comida es para compartir y aprender juntos.
Un punto muy importante que hay que tomar en cuenta es el lugar donde comen los niños. En ocasiones se acostumbra comer frente al televisor o se aísla a los niños en sus cuartos. Esta práctica hace que los niños no se sientan parte del entorno familiar y solo se convierten en un receptor de comida.
El momento de comer debe ser relajado y tranquilo, sin distracciones cerca que quiten la atención de los niños como los juguetes, los peluches, la televisión o varios juegos con los otros hermanitos.
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