son complementarias y de vital importancia alimentarnos para ambas cosas a la vez. ¿Sabes cómo hacerlo? La clave está en tomar alimentos que tengan un beneficio directo sobre la piel.
Seguro que has oído hablar de aquellos que reducen el colesterol, ayudan a mantener la tensión a raya, favorecen la buena circulación sanguínea... Se trata de alimentos funcionales buenos para el organismo. Pero nosotros nos referimos a otro tipo de productos (que también se denominan funcionales) y que inciden directamente sobre el órgano más extenso del cuerpo humano: la piel (mide unos 2m2).
Loa beneficios que nos puede reportar una alimentación adecuada a nivel cutáneo: “En general frena la sequedad y aparición de arrugas prematuras asociadas al paso del tiempo”.
Esta tendencia se engloba dentro de la llamada dermo nutrición: “En los últimos años se ha publicado un creciente número de informes que demuestran la relación entre la alimentación y la salud de la piel. Algunos nutrientes, entre los que se encuentran los ácidos grasos poliin saturados, antioxidantes, vitaminas y organismos pro bióticos, aportan beneficios clínicos a la función cutánea”, afirma la doctora Puig. Esta nueva ciencia no sustituye a la dermo cosmética o cosmética a secas, sino que todo es complementario: “Los alimentos que aportan un beneficio a la piel no sustituyen a ningún cuidado dermatológico o cosmético, puesto que sus beneficios sólo han sido probados como complemento a éstos”.
En la cesta de la compra está la clave para prevenir el envejecimiento celular y, por consiguiente, preservar el buen estado de la piel. “Son los alimentos ricos en flavonoides y poli fenoles. En el primer grupo están la soja, el brécol, la cebolla, la lechuga..., y en el segundo, las uvas, las lentejas o el vino tinto, entre otros”.
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