Ablandar mantequilla
Si no se ha acordado de sacar la mantequilla del frigorífico, y no se dispone de horno microondas para calentarla, un truco muy rápido y eficaz es colocarla entre dos platos soperos fregados con agua muy caliente.
Dientes de ajo pelados
Después de separar los dientes de las cabezas, hay que meterlos en un recipiente con agua. Si se dejan un par de horas, la piel se desprenderá sin problemas. Si los ajos nuevos están recién comprados y cuesta pelarlos, hay que dejarlos en remojo durante toda la noche.
A la mañana siguiente no habrá ningún problema, ya que la piel saltará con facilidad.
Sofrito para chuparse los dedos
Este acompañamiento es perfecto para la pasta, la carne u otro tipo de platos. Hay que cocinarlo siguiendo este orden: primero echar el aceite; seguidamente el ajo, después la cebolla, añadir las verduras y, por último, agregar el tomate.
Aceite ya usado
Después de haber realizado una fritura, añadir una piel de limón. Ésta absorberá el olor del alimento cocinado dejando el aceite limpio e insípido. Así, se puede volver a utilizar, por lo menos una vez más.
Conservar el queso rallado
Este tipo de queso se guarda en la nevera, envuelto en un paño empapado con agua salada.
No pasarse de sal
Cuando un guiso ha quedado salado, hay que sumergir dentro, durante 20 segundos, un terrón de azúcar.
Aceite de oliva auténtico
¿Un truco para comprobar la pureza del aceite de oliva? A un vaso pequeño con aceite se le añaden dos cucharadas de agua oxigenada. Si éste es puro de oliva, se pondrá de color verde; si es de semillas, el color será rosado, y si es de cacahuete, tomará un color grisáceo.
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