Nutrición sana
Si eres como la mayoría, que se va al trabajo sin probar bocado, cambia el chip.
Suena el despertador, lo apagas a tientas, te levantas, tomas una taza de café y te vas a trabajar. Bienvenida a un nuevo día en el que te saltas el desayuno, la comida que debería comprender el 25% de las calorías diarias. Pero no se trata de hacerte sentir mal porque, como tú, hace lo mismo el 20% de los españoles, aunque eso tampoco te justifica. Desayunar bien y todos los días previene la aparición de colesterol y la obesidad, según estudios de la Sociedad Española de Endocrinología. Es fundamental para los niños, pues previene la obesidad y para cualquier mujer que esté a dieta o quiera adelgazar.
Si no tomas nada hasta la hora de comer, estás acostumbrando a tu cuerpo a consumir menos calorías, con lo que a la larga a poco que comas engordarás. Además, “el desayuno mejora el rendimiento físico e intelectual”, asegura un estudio del Hospital General de Massachusetts (EE UU), y saltárselo aumenta la ansiedad y la depresión de la persona que no lo toma. “Un buen desayuno ayuda a pensar de manera más clara, a resolver problemas rápidamente y a mejorar el carácter y el humor”, añade. ¿Te parece poco para ‘perder’ 10 minutos en tomar algo sólido?
Esto es mentira
1. Te lo puedes saltar. Ni se te ocurra; desayunar bien es fundamental para que tu cerebro funcione y para que no acumules hambre a lo largo del día.
2. Puedes atiborrarte. Sí es cierto que se trata de la comida que más quemas, pero siempre y cuando luego comas y cenes ligero. ¡Cuidado con el dulce!
3. Sólo hay que tomar hidratos de carbono. Por supuesto, son imprescindibles, pero comer demasiados te dará hambre
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