Esta medicina alternativa, a pesar de haberse practicado durante muchos años, se ha convertido en una muy buena opción en el presente.
Y es que se han comprobado muchos beneficios en el uso de la aromaterapia aparte de “sentirse bien”. ¿Pero cómo es que el oler aceites afecta mi estado de ánimo y mis emociones?
Una vez que la persona entra en contacto con el aroma del aceite, la esencia viaja desde la nariz hasta una parte del cerebro que controla las emociones, el ánimo y la memoria. Esta parte del cerebro se conoce como sistema límbico, y cuando este se ve estimulado, segrega sustancias químicas que provocan estado de calma, relajación y curación.
El químico encargado de disminuir el dolor se conoce como endorfina, y es uno de los principales químicos emitidos por el sistema límbico, una vez que se reciben ciertos aromas.
Otro beneficio comprobado por estudios médicos es que la aromaterapia favorece el sueño profundo. De esta forma, al utilizar ciertos aceites es posible superar algunos cuadros de insomnio. Según investigaciones en personas de la tercera edad, el aroma a lavanda provoca una disminución en la dificultad que algunos individuos mostraban al intentar dormir.
Algunas sesiones de aromaterapia se pueden complementar con masajes, de manera que favorezca la relajación.
Posiblemente el beneficio más importante hoy en día, es que la aromaterapia es capaz de disminuir el estrés y la ansiedad, problemas cada vez más comunes en nuestra sociedad. La aromaterapia tiene un efecto directo sobre el sistema inmunológico, además que contribuye a mejorar la circulación y la digestión. Todos estos efectos inducen un estado de equilibrio mental y tranquilidad que favorece el quehacer diario de muchas personas.
De: Kai Hansen
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