1. Azúcar blanquilla: es la variedad de azúcar más tradicional y la que más se consume. Es refinado y de sabor muy dulce, contiene un 99% de sacarosa y se disuelve completamente en agua. Se utiliza para endulzar todo tipo de bebidas, frías y calientes. Es un ingrediente básico en repostería y también en las recetas que precisan un toque dulce. Se puede encontrar en grano fino y en los clásicos terrones o cuadraditos de distintos tamaños.
2. Cande o cristalizado blanco: es un azúcar blanco que se presenta en forma de cristales irregulares y transparentes, que van de 7 a 35 mm de tamaño. Tarda más tiempo en diluirse en líquidos, pero tiene un aroma suave y más duradero que el del azúcar en grano. Se utiliza normalmente para endulzar bebidas calientes y para adornar postres.
3. Cande o cristalizado moreno: cristales irregulares de color pardo o ámbar, elaborados a partir de azúcar moreno. Se usa para bebidas calientes, como infusiones, cafés, cacao o leche y, además, en zumos de frutas y cócteles. Está indicado también para elaborar licores de fruta caseros.
4. Azúcar moreno: se extrae de la misma manera que el azúcar blanco, pero se refina menos o se le añaden melazas (líquido pardo que resulta de la refinación del azúcar de caña), que hacen que adquiera una tonalidad oscura. Tiene más aroma y sabor que el azúcar blanquilla y su grano es algo mayor y crujiente.
5. Integral en terrones: no hay que confundirlo con el azúcar moreno. Tiene un color amarillento o pardo y su textura, su olor y su sabor recuerdan a la miel. Como es integral, tiene menos calorías que el blanco y el moreno y contiene entre un 92% y un 95% de sacarosa, además de minerales, en especial, el calcio. Esto es debido a que no se le extrae toda la melaza en el proceso de refinado, como ocurre con la variedad de azúcar blanquilla.
Haga click aquí para leer más artículos de Crecer Feliz