Por el contrario, los demás modelos deben limpiarse cada trimestre para que no se acumule el hielo y éste afecte a la congelación y provoque, además, un mayor consumo y gasto de energía.
Este ahorro se puede incrementar abriendo lo menos posible la puerta del congelador. Si hay un fallo eléctrico se debe mantener la puerta cerrada, porque los alimentos se pueden conservar entre 12 y 24 horas. Pasado este tiempo habrá que consumirlos.
Los materiales más apropiados para la congelación son los de plástico y los de aluminio. Si son impermeables, no les afecta la humedad; no se impregnan ni con los sabores ni los olores. Cuando los alimentos son cocinados, lo mejor es utilizar recipientes rígidos, ya sean de plástico o tarteras con cierre hermético, o bandejas de aluminio.
No poner recipientes de cristal porque se pueden romper fácilmente con el frío. Para congelar, las bolsas de plástico son perfectas para alimentos en crudo como carne picada, filetes, pescado, bollería y verduras.
Cuando las piezas son de gran tamaño quedan mejor envueltas en láminas de film transparente o papel de aluminio. Para porciones individuales también va bien el film transparente. Hay que tener en cuenta que los líquidos al congelarse aumentan su volumen siempre un 20%.
Las tarteras transparentes de plástico son las más indicadas. Los recipientes se pueden etiquetar para que sea más fácil su identificación.
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