Lunares
La mayoría de las personas tiene al menos 10 lunares en el cuerpo. Y aunque la mayoría se muestran durante los primeros años de vida, como las células pigmentadas responden a variaciones de los valores hormonales, pueden oscurecerse o agrandarse en momentos como el embarazo o la exposición a los rayos solares. Según su origen pueden clasificarse en: congénitos o adquiridos. Los congénitos son los que están ahí desde el nacimiento y los adquiridos son los que se imprimen sobre la piel a lo largo de la vida. Ambos han de ser controlados para evitar que se transformen en melanomas malignos (cáncer de piel). Por tanto hay que tener en cuenta cualquier cambio respecto a su forma, color, bordes, tamaño, etc. El control se llevará a cabo al menos una vez al año con la ayuda del especialista.
Y no hay que olvidar los lunares atípicos, de mayor tamaño que los comunes. Pueden ser lisos, rugosos, de color oscuro, o de fondo rosado. Y pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, aunque es más común que lo hagan en el pecho, nalgas y cuero cabelludo.
El ABCD de los lunares
El ABCD de los lunares es un sistema o modo de auto-exploración y observación, muy útil, y que nos brinda datos relevantes a tener en cuenta respecto a los lunares y sus riesgos.
A= Asimetría:
Se traza una línea imaginaria en la mitad del lunar. Cuanta mayor asimetría exista entre ambos lados, mayor es el riesgo de melanoma.
B= Bordes:
Cuanto más irregulares son los bordes, con entradas y salidas o esfumados, mayor control necesitan.
C=Color:
Los de color uniforme suelen ser benignos. Los que presentan más de un tono o un color muy oscuro, ofrecen mayor riesgo de melanoma.
D=Diámetro:
Es mayor el peligro cuando los lunares tienen más de 6mm de diámetro. Pero ante cualquier inflamación, cambio de textura, picazón, dolor o sangrado debemos consultar a un médico especialista
Quitarlos o borrarlos
Los lunares tan solo pueden ser extirpados cuando el especialista lo considere oportuno para observarlos al microscopio.
A veces pueden extirparse si se encuentran en zonas conflictivas, es decir sometidas a un roce continuo, o simplemente por razones estéticas.
El proceso de extirpación según nos explica la Dra. Mª José Barba, especialista en Medicina Estética, es muy sencillo. Se lleva a cabo en consulta y con anestesia local. También pueden eliminarse con láser o electrocoagulación. Pero lo más normal es que no requieran tratamiento y que sea suficiente con su control visual.
Y para disimularlos, se pueden maquillar con un producto muy cubriente que ayude a "borrarlos". En contra de lo que se asegura no se corren riesgos depilando o cortando los antiestéticos pelos que crecen de ellos.
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