Crecimiento de las Fibras Musculares del Útero Cuenca Castilla La Mancha
¿Qué son? Se trata de un crecimiento de las fibras musculares del útero. Este aumento ocasiona pequeños tumores benignos. Continúe leyendo el artículo...
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Crecimiento de las Fibras Musculares del Útero
¿Qué son? Se trata de un crecimiento de las fibras musculares del útero. Este aumento ocasiona pequeños tumores benignos. Según explica el Dr. José Luis Dueñas, jefe del servicio de Ginecología del hospital Virgen de la Macarena (Sevilla) y miembro del Equipo Daphne (formado por siete ginecólogos y cuyo objetivo es mejorar la educación sanitaria española), “los miomas suelen ser redondeados y presentan tamaños diferentes. Cuando son muy pequeños, se descubren por casualidad en una exploración rutinaria, sin que la paciente haya tenido síntomas.
¿Cómo sé que lo tengo? La forma de detección más frecuente es la ecografía o la exploración genital. Tener miomas no tiene que asustare. “A veces no precisan tratamiento y es suficiente con vigilarlos periódicamente y observar si se producen síntomas relacionados con su presencia”, señala el Dr. Dueñas. Según su localización en las diferentes capas del útero pueden ser: submucosos, que se localizan por debajo de la mucosa interior del útero (endometrio); intramurales, que están alojados en la capa muscular del útero (miometrio); y subserosos, justo debajo de la capa externa del útero.
¿Por qué aparecen? No está clara la causa que los genera y, por lo tanto, no se pueden prevenir, pero sí se sabe que la actividad de los estrógenos favorece su desarrollo. Los miomas crecen en etapas de exceso de estrógenos en la mujer: durante el embarazo, con la toma de anticonceptivos orales o si se está a punto de llegar a la menopausia.
Mi madre los padece. ¿Los tendré yo? Existe cierta predisposición genética, pero no es una condición determinante para padecerlos. Aparte de las pruebas periódicas que toda mujer debe realizar para la prevención del cáncer de cuello uterino, como la citología o el test Papanicolau, o el de mama (mamografía), los especialistas recomiendan acudir al ginecólogo siempre que haya cambios en el patrón menstrual y aparezcan síntomas de dolor pélvico u otros que la mujer considere anormales.
¿Qué síntomas producen? Depende de su tamaño y localización. “Si son pequeños, pueden no presentar síntomas. Lo más frecuente son las alteraciones menstruales en forma de reglas abundantes, señala el Dr. Dueñas. Aunque los miomas no suponen, en general, problemas graves, sí pueden causar molestias. Si el mioma comprime el útero, aumentan las posibilidades de sufrir aborto o parto prematuro”.
¿Se operan siempre? En el caso de mujeres que no padezcan síntomas y que no tienen previsto quedarse embarazadas, basta la vigilancia. La extirpación del mioma se recomienda a aquellas que quieran tener hijos. Otras opciones son la embolización (bloqueo de las arterias que alimentan el mioma) y la histerectomía (extirpación del útero), para casos en los que no se puede optar por alternativas menos agresivas.
Lo último para curarlos:
Cuando los miomas causan sangrado abundante, presión en el bajo vientre, dolor o aumento de la frecuencia urinaria, podría estar indicada una “embolización de las arterias uterinas”. Esta técnica, mínimamente invasiva, evita la extracción del útero y consiste en interrumpir el flujo sanguíneo de las arterias que alimentan los miomas, lo que permite detener las hemorragias y el crecimiento del tumor. Se realiza en nuestro país desde 1998 y es exitosa entre un 87% y un 90% de los casos. Además de su alta eficacia, permite tratar todos los miomas en una misma sesión. La recuperación es muy rápida y la paciente puede volver a llevar una vida normal en pocos días. En cualquier caso, según el doctor Dueñas, “es el especialista quien debe decidir cuál es la técnica más adecuada para tratar cada mioma”.
¿Cómo sé que lo tengo? La forma de detección más frecuente es la ecografía o la exploración genital. Tener miomas no tiene que asustare. “A veces no precisan tratamiento y es suficiente con vigilarlos periódicamente y observar si se producen síntomas relacionados con su presencia”, señala el Dr. Dueñas. Según su localización en las diferentes capas del útero pueden ser: submucosos, que se localizan por debajo de la mucosa interior del útero (endometrio); intramurales, que están alojados en la capa muscular del útero (miometrio); y subserosos, justo debajo de la capa externa del útero.
¿Por qué aparecen? No está clara la causa que los genera y, por lo tanto, no se pueden prevenir, pero sí se sabe que la actividad de los estrógenos favorece su desarrollo. Los miomas crecen en etapas de exceso de estrógenos en la mujer: durante el embarazo, con la toma de anticonceptivos orales o si se está a punto de llegar a la menopausia.
Mi madre los padece. ¿Los tendré yo? Existe cierta predisposición genética, pero no es una condición determinante para padecerlos. Aparte de las pruebas periódicas que toda mujer debe realizar para la prevención del cáncer de cuello uterino, como la citología o el test Papanicolau, o el de mama (mamografía), los especialistas recomiendan acudir al ginecólogo siempre que haya cambios en el patrón menstrual y aparezcan síntomas de dolor pélvico u otros que la mujer considere anormales.
¿Qué síntomas producen? Depende de su tamaño y localización. “Si son pequeños, pueden no presentar síntomas. Lo más frecuente son las alteraciones menstruales en forma de reglas abundantes, señala el Dr. Dueñas. Aunque los miomas no suponen, en general, problemas graves, sí pueden causar molestias. Si el mioma comprime el útero, aumentan las posibilidades de sufrir aborto o parto prematuro”.
¿Se operan siempre? En el caso de mujeres que no padezcan síntomas y que no tienen previsto quedarse embarazadas, basta la vigilancia. La extirpación del mioma se recomienda a aquellas que quieran tener hijos. Otras opciones son la embolización (bloqueo de las arterias que alimentan el mioma) y la histerectomía (extirpación del útero), para casos en los que no se puede optar por alternativas menos agresivas.
Lo último para curarlos:
Cuando los miomas causan sangrado abundante, presión en el bajo vientre, dolor o aumento de la frecuencia urinaria, podría estar indicada una “embolización de las arterias uterinas”. Esta técnica, mínimamente invasiva, evita la extracción del útero y consiste en interrumpir el flujo sanguíneo de las arterias que alimentan los miomas, lo que permite detener las hemorragias y el crecimiento del tumor. Se realiza en nuestro país desde 1998 y es exitosa entre un 87% y un 90% de los casos. Además de su alta eficacia, permite tratar todos los miomas en una misma sesión. La recuperación es muy rápida y la paciente puede volver a llevar una vida normal en pocos días. En cualquier caso, según el doctor Dueñas, “es el especialista quien debe decidir cuál es la técnica más adecuada para tratar cada mioma”.
