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Desnutrición: Enemiga Oculta de la 3ra Edad Santander Cantabria

La desnutrición en las personas de más edad es una condición compleja causada por una combinación de factores en sus vidas. Aunque no es fácilmente identificable, se trata de un grave problema de salud que aqueja a muchos ancianos...

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Desnutrición: Enemiga Oculta de la 3ra Edad

El deterioro de los sentidos del gusto y del olfato es algo normal en el proceso de envejecimiento de muchas personas. Este es uno de los motivos por los cuales en la vejez se disminuye el deseo de alimentarse y por consiguiente se dejan de consumir nutrientes importantes para mantener el cuerpo sano.

Existen una variedad de condiciones por las cuales es posible que los ancianos no consuman los nutrientes que necesitan. Algunos viven solos y no les queda fácil movilizarse para hacer las compras y para preparar sus alimentos. Esto origina un consumo menor de las cantidades y variedades de alimentos requeridos.

La depresión y los problemas bucales

Otro de los motivos de desnutrición en la tercera edad es la depresión que en ocasiones afecta a los ancianos. Esto aumenta la falta de apetito o el deseo de prepararse una comida. En estos casos se habla de anorexia en la tercera edad.

Los problemas bucales, como la falta de dientes o malas dentaduras postizas, también tienen un efecto negativo en el consumo de alimentos. Si no se tienen dientes y encías saludables, es difícil masticar propiamente los alimentos, y por consiguiente algunas personas se limitan a ingerir alimentos blandos que no siempre son nutrientes y balanceados.

Todos estos factores físicos, mentales, económicos y sociales tienen un gran protagonismo en la mala alimentación de la tercera edad y además de desnutrición, deterioran el sistema inmunológico.

Si usted identifica estos problemas en alguien de su familia, es necesario que los comprenda para tratarlos, pues puede ayudar a mejorar la salud general y la calidad de vida del anciano.

La dieta del anciano

La dieta de un anciano debe de tener entre 1900 y 2100 calorías al día. Dicha dieta debe contener un equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos, así como suficiente aporte de vitaminas y calcio. Para hacer los alimentos más asequibles a sus condiciones físicas, es importante que se tengan en cuenta los siguientes puntos:

• Los alimentos deben de ser de fácil masticación y deglución.
• Se deben evitar comidas de gran cantidad. Es mejor pequeñas porciones pero 5 o 6 veces al día.
• La composición debe de ser variada para ser equilibrada.
• Dar mucha importancia a los derivados lácteos (leche, quesos, yogures, etc.).
• Ingerir poca azúcar.
• Limitar el consumo de sal a menos de 2 gramos al día.
• Comer carne al menos una vez al día.
• Priorizar los alimentos con grasas polinsaturadas como los aceites vegetales (oliva) y los pescados.
• Dar importancia a la fibra ya sea en cereales o panes integrales.
• Tomar mínimo un litro diario de agua o de jugos.
• Para darle mayor gusto a las comidas, utilizar condimentos y salsas aromáticas. Además la comida debe estar bien presentada, y ajustada a sus gustos para que sea ingerida sin problemas.


La forma más saludable de cocinar los alimentos es al horno, a la plancha o hervidos. Evite los fritos y el exceso de grasa. Para completar el aporte calórico suficiente, puede enriquecer ciertos purés con queso u otros derivados de la leche (salsa bechamel).

• Las proteínas deben estar en consonancia con una buena función renal y se sugiere su consumo de la siguiente manera:

1. El 60% proteínas de origen animal, carnes sin gordos a la plancha, pescados cocidos o al vapor y una cantidad de 3 huevos a la semana (cocidos o pasados por agua).
2. El 40% restante lo aportan las proteínas de origen vegetal, combinando legumbres y verduras, o legumbres y cereales.

• Los carbohidratos deben representar el 55-60% del aporte calórico diario. No se debe pasar del 5% en forma de azúcar refinada. Se debe racionalizar la utilización de edulcorantes.

• Minerales y vitaminas: Para cubrir las necesidades de estos nutrientes se deben aportar diariamente al menos:

1. Lácteos: 2 a 3 raciones diarias. Los derivados lácteos ricos en ácido láctico tienen ventajas en cuanto a la posible absorción de calcio frente a la leche y los quesos. Hoy en día es fácil conseguir leche deslactosada en el mercado, lo que ayudará a una mejor digestión de este alimento.
2. Verduras y hortalizas: 2 ó más raciones diarias. Las verduras se deben cocinar preferentemente al vapor y si es necesario, se pueden suministrar en forma de purés o cremas.
3. Frutas: Se deben consumir maduras, bien lavadas y preferentemente sin cáscara. Es necesario aportar 2 a 3 raciones diarias ya sea en forma de piezas, purés, papillas o jugos.

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