Caminar 30 minutos tres veces por semana, según un estudio, confirma que el ejercicio reduce la mortalidad y la hospitalización. Otro trabajo demuestra que mejora la calidad de vida de estas personas.
‘Descansar’ era la recomendación más frecuente que los especialistas hacían a los pacientes con insuficiencia cardiaca, pero desde hace más de 20 años, el consejo médico ha cambiado. Dos nuevos estudios confirman que practicar ejercicio regularmente mejora la calidad de vida, reduce la mortalidad y la hospitalización de los afectados.
“Caminar a una velocidad de tres kilómetros por hora durante 30 minutos, tres veces por semana, redujo un 17% la mortalidad y la hospitalización por insuficiencia cardiaca”, según uno de los dos artículos publicados entre las páginas del ‘Journal of American Medical Association’, y añade que si se practica durante 40 minutos cuatro días por semana, la tasa de mortalidad y de hospitalización se reduce un 26%.
El entrenamiento al que se sometió a los pacientes en este estudio consistía en caminar en una cinta mecánica o pedalear en una bicicleta estática tres veces por semana hasta completar 36 sesiones. Al finalizar éstas, los participantes continuaban ejercitando en casa. El objetivo era cumplir 200 minutos de ejercicio por semana, aunque los miembros del grupo sólo alcanzaron el 60% de dicho compromiso en el transcurso de un año.
El segundo estudio valoraba en los mismos pacientes los efectos del ejercicio en su calidad de vida, teniendo en cuenta que ésta se reduce considerablemente debido a que los dos síntomas más frecuentes de esta patología (dificultad para respirar y fatiga) influyen en el desarrollo de las actividades diarias.
La mayoría de los miembros del grupo sometidos al programa de ejercicio supervisado experimentaron una mejora significativa en su calidad de vida, en muchos de los aspectos de sus actividades diarias, como vestirse, moverse, bañarse, salir de casa para ver a sus familiares y amigos.
Teniendo en cuenta la reducción de acontecimientos clínicos que supone la práctica de ejercicio y la mejora de la calidad de vida, los investigadores de ambos estudios, realizados en el Instituto de Investigación Clínica Duke, en Durham (Carolina del Norte), apuestan por introducir en el tratamiento de estos pacientes un programa de ejercicio aeróbico supervisado.
No todos los casos son iguales. Dependen de varios factores: del origen de la insuficiencia (por un problema en las válvulas, un infarto…), la edad, el grado de limitación y el funcionamiento del corazón.
A quienes no están gravemente afectados, se les aconseja que caminen a buen ritmo entre 30 y 60 minutos unas tres o cuatro veces por semana.
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