La respuesta rápida es que tu cuerpo se ha acostumbrado a un nivel de energía y a una ingesta calórica, y al hambre se produce para forzar al cuerpo a que vuelva a sus niveles de energía originales para que el cuerpo mantenga una estabilidad.
El proceso en detalle
Si has estado consumiendo un promedio de 2500 calorías por día, tu cuerpo se ha adaptado a ese nivel, a esa ingesta calórica. Pero también la cantidad de comida que consumes provee cierta cantidad de nutrientes, y tu cuerpo se ha acostumbrado a recibir esas cantidades regulares de vitaminas y minerales presentes en tu plan de alimentación regular.
Cuando empiezas a reducir la comida para bajar de peso, tu cuerpo recibe menos energía pero también recibe menos nutrición debido a las cantidades menores de alimentos que consumes. Debido a esto, el cuerpo quiere restablecer a lo que estaba acostumbrado, entonces se disparan más sensaciones de hambre para estimularte a que busques mas comida. El resultado es una dieta difícil de seguir...
La solución: Aprende a aplacar esos arrebatos
Este es un truco que puede ayudarte a eliminar los arrebatos. Se trata de una técnica muy simple. Puedes utilizar el zig zag en tu ingesta calórica para que el cuerpo sienta que está recibiendo suficiente energía. De esta manera el hambre se detiene. ¿Cómo hacerlo? come tres días reduciendo tus calorías en 250 y quema otras 250 por medio del ejercicio.
Luego, durante otros tres días consume las calorías que habitualmente consumes para mantenimiento (sigue ejercitándote, por supuesto). Utiliza este método del zig zag en tus calorías y no solo reducirás el hambre sino que empezaras a notar como gradualmente pierdes grasa corporal sin siquiera hacer dieta.
Lo único que necesitas es calcular correctamente tus calorías.
Si quieres quemar grasas sin dietas conoce Tu Cuerpo Ideal.
De: Marcos López
Haga click aquí para leer más artículos de Articuloz.com