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La Cena Está Lista Las Palmas De Gran Canaria Canarias

La cena debe ser más liviana y fácil de digerir que la comida del mediodía, por un motivo muy simple: después de cenar nos vamos a dormir y una comida pesada dificulta el sueño...

La Cena Está Lista

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Por esta misma razón, procura que tu hijo meriende todos los días: si no, llegará con mucha hambre a la cena y comerá en exceso.

Debe complementar la comida

Otro consejo importante es que la cena complemente la comida del mediodía, para que la dieta sea equilibrada. Si tu hijo come en el colegio, pide que te faciliten el menú escolar. Así sabrás lo que toma por el día y cómo actuar en consecuencia por la noche.

En el año 2006 la OCU publicó un informe sobre los menús de casi 1.000 escuelas españolas y las conclusiones fueron que las raciones de verduras, huevos y pescado no eran suficientes. Ahí entras tú. Para que tu hijo no se aburra de cenar siempre lo mismo, prepárale platos variados no sólo de contenido, sino también de texturas.

Si un día le haces menestra, la noche siguiente no le ofrezcas las verduras de la misma manera, dáselas en ensalada, sopa o puré. También debes tener en cuenta las necesidades específicas de tu hijo cada día.

Es posible que esta comida sea el único momento del día en el que coinciden todos los miembros de la familia. Merece la pena organizarse un poco e intentar hacerla todos juntos, en beneficio de la convivencia familiar.

Alimentos a evitar

Hay alimentos poco adecuados por la noche porque dificultan el sueño. Al preparar la cena a tu hijo, prescinde de:

• Guisos fuertes y excesivamente condimentados. El pepino, el ajo y el pimiento son especialmente indigestos.
• Precocinados. Llevan aditivos, muchos de los cuales desvelan, por lo que no convienen a estas horas.
• Fritos muy aceitosos. Nada más sacarlos de la sartén, ponlos sobre un papel secante para que absorba el exceso de grasa. Gracias a este sencillo truco le sentarán mucho mejor a tu hijo.
• Frutos secos. Muy energéticos, idóneos para el tentempié de media mañana o para la merienda, pero no para cenar.
• Chocolate. Es excitante y puede producir insomnio.
• Refrescos con burbujas. La acumulación de gases y la cafeína, si la llevan, le impedirán dormir bien.

Ingredientes adecuados y cantidades

Para acertar siempre con las cenas de tu hijo, opta por darle platos ligeros y de fácil masticación, como éstos:

Entrantes. Son recomendables los caldos y las sopas de pasta, las cremas y los purés claritos, las patatas cocidas, las verduras guisadas y la lechuga

Segundos platos. Deben ser menos contundentes que los de la comida: una carne ligera como el pavo y el pollo o un pescado suave como la pescadilla o el gallo. Las croquetas, las empanadillas y las varitas de pescado rebozadas o empanadas suelen tener mucha aceptación entre los pequeños.

Por otra parte, los huevos, ya sea en tortilla, cocidos, rellenos o pasados por agua, son otras opciones excelentes para los niños.

Postre. Alterna las frutas con los lácteos. Si tu hijo no acepta bien la fruta, dásela en forma de compota, de batido o de zumo. Y si no le apetece el postre nada más terminar de cenar, acostúmbrale a tomarse un vaso de leche tibia antes de irse a la cama, porque también la leche induce al sueño.

De todas formas, no intentes que el pequeño tome siempre un entrante, un segundo plato y un postre, porque no es necesario. Lo que no debes hacer nunca es permitir que tu hijo se vaya a la cama sin haber comido nada porque dejará de tomar unos nutrientes que necesita.

Además, si no cena es fácil que el hambre le despierte a horas intempestivas de la noche y que, por lo tanto, le impida descansar bien.

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