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La Menopausia no Es una Enfermedad Caravaca De La Cruz Murcia

En el siguiente artículo encontrará información importante a cerca de la menopausia y sus efectos. Continúe leyendo para conocer cómo funciona esta estapa de la vida de las mujeres...

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La Menopausia no Es una Enfermedad

Los ginecólogos no dejan de repetirlo: la menopausia no es una enfermedad sino, sencillamente, una etapa más en la vida de la mujer que viene marcada por la pérdida de la fertilidad y que se acompaña de una serie de síntomas. En torno a los 50 años el organismo deja de producir estrógenos, es decir, hormonas femeninas y, por tanto, la menstruación desaparece. Por fin, después de tantos años ¡Liberada!

El inconveniente es que esta despedida viene acompañada de una serie de efectos secundarios. Porque lo cierto es que las hormonas femeninas nos protegen contra la pérdida de memoria y garantizan la densidad ósea adecuada en nuestros huesos, además de cuidar de nuestro corazón y del sistema circulatorio. Tener menos cantidad de hormonas femeninas provoca, por un lado, menos lubricidad vaginal y, por otro, se acompaña de sus síntomas más conocidos e incómodos, como sofocos, sudoración y dolores de cabeza.

Los más famosos

Por eso es tan importante, en algunos casos, compensar esta pérdida hormonal a través de la llamada Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) o mediante los fitoestrógenos; ambos pueden utilizarse como tratamientos complementarios.

La THS, que consiste en introducir desde el exterior hormonas sexuales femeninas para paliar su pérdida natural, se enfrenta a un inconveniente: según asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede favorecer la aparición de cáncer de endometrio o de mama pasados cinco años de tratamiento, aunque resulta muy inusual recibir una terapia hormonal tan prolongada.

Por otro lado, los fitoestrógenos son sustancias de origen vegetal que han demostrado desarrollar una acción similar a la hormona natural que proviene del ovario. Son sustancias botánicas, como las isoflavonas y lactonas, cuya estructura y función es semejante a la del estrógeno, por ejemplo. Los fitoestrógenos están indicados cuando los síntomas de la menopausia son bastante leves, ya que su efectividad es menor que la de la terapia sustitutiva.

La revolución en el tratamiento

Sin embargo, la aportación más novedosa de la ciencia médica para reducir los efectos de la menopausia es una nueva familia de medicamentos llamados Moduladores Selectivos de los Receptores (SERM). Según el doctor Santiago Palacios, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, “actúan sobre todo en los huesos y el aparato cardiovascular. Estas sustancias se comportan como estrógenos, pero no así en la mama y el útero. Los podemos llamar ‘productos inteligentes’, ya que actúan donde y como nos interesa”, explica el doctor.

¿Y quién se ocupa de tu ánimo?

La menopausia no sólo afecta a nuestro cuerpo: también nuestra mente sufre las consecuencias negativas del proceso. Entre las afecciones más comunes destacan una mayor irritabilidad, alteraciones del sueño, una aceleración de la frecuencia cardiaca, mayor incidencia de dolores de cabeza, cierta ansiedad, e incluso, tristeza y astenia. A través de estos nuevos tratamientos se consiguen disminuir algunos trastornos, como los sofocos y sudores, el llanto fácil, la susceptibilidad e incluso las pérdidas de memoria y concentración. Y también está demostrado que sólo un 21% de las mujeres que realizan ejercicio tres veces por semana sufre de entumecimiento o cansancio.

Otro de los aspectos que se ve afectado por la menopausia es la vida sexual, que suele pasar por algunos reveses, aunque no afectan en igual medida a todas las mujeres. Según el estudio Decisiones Terapéuticas para la Menopausia, de la Universidad Complutense de Madrid, sólo a un 34% de las mujeres que trabajan fuera de casa notan cómo se resiente su vida sexual. A lo largo de este proceso disminuye la tensión muscular en la zona vaginal, por lo que la intensidad del orgasmo es menor. Otro síntoma es que cuesta más tiempo llegar al momento de la excitación, y existe menos secreción vaginal; esto hace que las relaciones sexuales puedan resultar algo dolorosas. Una buena y sencilla solución la encontrarás en los lubricantes vaginales.

Estos cambios, físicos y mentales, si no se saben llevar (y para ello es muy importante reconocerlos cuando aparecen), pueden convertirse en un problema. Consulta con tu ginecólogo para que te aconseje y habla con tu pareja. No olvides que la menopausia no es una enfermedad, sino una etapa más en la vida de la mujer.

No es igual para todas

En el XI Congreso Mundial de Menopausia se presentó un estudio que revelaba sorprendentes claves sobre el climaterio. Por ejemplo, que las mujeres que viven en ciudades pasan una mejor menopausia que las que habitan en zonas rurales.

También importa el estatus: las mujeres de clase media o alta sufren menos los síntomas. ¿A qué se debe? Parece ser que existen una serie de factores biológicos y socioculturales que influyen: las mujeres que se decantaron por una maternidad tardía llegan a la menopausia ejerciendo como madres y, junto con las que mantienen una activa vida profesional, padecen menos sus consecuencias.

Por otro lado, las asiáticas tampoco sufren los síntomas con mucha intensidad. Esto se debe al consumo de isoflavonas, al que están habituadas a través de alimentos ricos en ella, como la soja. Pero si no formas parte de ninguno de estos grupos, no te desesperes, ya que tu médico puede recomendarte varias alternativas.

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