Debe realizarse a partir de los 18 años, cuando ya se ha completado el desarrollo de las estructuras de la nariz, y sólo está contraindicada en caso de enfermedades sistémicas graves o alteraciones severas de la coagulación.
La intervención dura aproximadamente una hora y media y se suele realizar con anestesia general, salvo pequeñas correcciones en la punta que pueden realizarse con anestesia local y sedación. Si se necesita cartílago, se extrae del propio tabique nasal, excepto que se precise una cantidad importante (en caso de accidentes o tumores), que se suele sacar de las costillas. Si el cartílago que se precisa es para la punta de la nariz, se obtiene del pabellón auricular, que es igual de blandito.
Tras la intervención, el paciente debe llevar una pequeña escayola durante una semana y tomar antiinflamatorios y/o analgésicos para evitar molestias. En seis o siete días puede reincorporarse a su actividad normal y pasadas tres semanas de la operación, realizar ejercicio físico.
Lo diferencial de la rinoplastia, respecto a otras técnicas de modificación de la nariz, es que se hace una vez y ya es para toda la vida. ¿El paciente se adapta bien a sus nuevas facciones? “La rinoplastia no cambia el rostro de forma significativa, sino que mejora la estética de la nariz haciendo que el paciente se encuentre más atractivo.
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