1. Lo importante es modificar poco a poco nuestros hábitos y reemplazarlo por otros más saludables. Por ejemplo, si eres de las que odias el agua y eres aficionada a las bebidas con gas, refrescos o zumos, sin darte cuenta estás ingiriendo un montón de calorías extra. ¿Qué hacer? Empieza tomando zumo rebajado con agua, o limonada casera endulzada con sirope de agave u otro edulcorante natural, infusiones y por supuesto también agua.
2. Anda, anda, anda. Uno de los ejercicios más completos y una actividad muy barata es andar porque ni siquiera necesitas pagar la mensualidad de un gimnasio. Tienes muchas opciones para andar. Si tomas el autobús, baja una parada antes de tu destino y así haces algunos metros extra andando. También puedes quedar con amigos/as para pasear, hacer excursiones por la montaña, usar las escaleras en lugar del ascensor....
3. Elige alimentos lo menos procesados posibles, toma abundantes frutas y verduras. Todos los días toma ensaladas, batidos, zumos naturales (jugos) o comida al vapor o azada. No hace falta que del día a la mañana cambies toda tu dieta, pero empieza ya eliminando aquello que sabes que no te está haciendo bien.
El resultado será una piel más sana, mayor energía y un cuerpo más en forma. Roma no se construyó en un día, del mismo modo conseguir un cuerpo tonificado y un aspecto más saludable será el resultado de pequeñas acciones que hacemos cada día. Sé persistente, haz pequeños cambios y disfrutarás de los beneficios de un estilo de vida más sano.
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