Nutrición sana, quitar la celulitis
¿No puedes quitarte la celulitis? ¿Engordas sin saber por qué?
Nuestro organismo necesita sal para su funcionamiento normal, pero la cantidad que requiere ya está asegurada porque los productos que consumimos, tanto animales como vegetales, ya la contienen”, advierte Manuel D’Acosta, endocrino del Hospital de Navarra. A pesar de que tiene multitud de virtudes, nuestro cuerpo sólo la necesita, según la Organización Mundial de la Salud, en una cantidad tres veces inferior a la que habitualmente consumimos: ingerimos de 6 a 18 g de sal al día (1-3 cucharas de café llenas) mientras se recomienda entre 3 y 6 g diariamente (media cucharada de café).
Pero esta cantidad, advierte el endocrino, puede variar dependiendo de la zona geográfica donde vivas: “Es importante recordar que en las comunidades donde hace más frío, es decir, en el norte de España por ejemplo, hay que consumir un índice inferior de sal ya que al no hacer tanto calor se suda menos y se elimina menos cantidad de sodio”.
Quién debe reducir la dosis
El hecho de que nos parezca que los alimentos tienen más sabor cuando añadimos sal es una cuestión educacional que puede controlarse usando sustitutos al sodio. Piensa que, si se supera la cantidad recomendada, el organismo no es capaz de eliminarla (a través del sudor y de la orina) y tu cuerpo empezará a funcionar mal. Sobre todo, debes reducir la dosis si:
Tienes celulitis: el exceso de sal retiene agua, por lo que puede ocasionar la aparición de celulitis, ya que propicia que las células grasas se aneguen de agua.
Te cuesta adelgazar: bajar kilos en la báscula consiste, principalmente, en eliminar grasa. Pero si retienes muchos líquidos, tendrás una sensación permanente de hinchazón y, además, esta agua retenida te hará más difícil el proceso de perder grasa.
Estás embarazada: es importantísimo que reduzcas el consumo a dos gramos diarios. Primero, porque la alteración hormonal del embarazo propicia la retención de líquidos. Además, reducir la dosis de sal facilita el parto.
Textos: Paula López (asesorada por Manuel D’acosta, endocrino del Hospital de Navarra)
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