Los doctores David Cohen y Jean Seraqui y la doctora Ana Jiménez, aplican un relleno a base de partículas sintéticas de hidroxiapatita de calcio (principal mineral de huesos y dientes), suspendidas en un gel acuoso: “Es un implante inyectable biocompatible y biodegradable. Además, como el producto no es de origen animal ni humano, se evita el riesgo de alergias y se elimina la necesidad de hacer pruebas de sensibilización a los pacientes”, explica el doctor Seraqui.
Este tratamiento se realiza en menos de media hora con anestesia local y el relleno se introduce paulatinamente para modificar la forma de la nariz poco a poco. El paciente se puede reincorporar inmediatamente después a su vida normal. “Se precisan tres o cuatro sesiones porque la nariz tiende a volver a su posición, pero el primer retoque se hace en un mes y el siguiente tres meses después, con lo que en medio año la nariz está lista”, explica el doctor Seraqui. ¿El relleno no es definitivo pero los resultados sí? “El relleno se elimina totalmente en un año, pero en ese tiempo vienen tus propias células y hacen hueso”, explica.
Tras la rinomodelación hay que “protegerse del sol durante ocho días y evitar saunas o tratamientos faciales intensos durante una semana”, apunta la doctora Jiménez. “En las primeras cinco horas no conviene tocarse la nariz ni acostarse”, aconseja el doctor Seraqui, quien asegura que esta técnica resuelve el 85% de los casos (el 15% restante precisa cirugía), y que no se emplea ningún tipo de escayola posterior.
Para evitar reacciones o alergias, hay que informarse bien de las características del relleno y sus posibles efectos secundarios y, en caso de dudas, pedir una segunda opinión. El precio ronda los 2.500 € e incluye las dos o tres sesiones que se precisen.
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