¿QUÉ ES?
Se trata de una sustancia cristalina, purificada cuya presentación viene en un vial que se diluye en solución salina. Esta sustancia actúa bloqueando la liberación, de forma reversible, de un neurotransmisor (acetilcolina) responsable por el estímulo para la contracción muscular y, consecuentemente, relaja el músculo donde es inyectado. EL efecto terapéutico tiene una duración aproximada de cuatro a seis meses dependiendo de la dosis de tratamiento, técnica de inyección y la respuesta individual del paciente. La Toxina Botulínica Tipo A revolucionó la cirugía facial por ser una de las técnicas más eficaces y seguras para borrar arrugas sin recurrir al bisturí.
¿PARA QUÉ SIRVE?
• La Toxina Botulínica tipo A disminuye la actividad del músculo y debilita su potencia.
• Los mejores resultados se ven en las arrugas de expresión: entrecejo, patas de gallo y arrugas horizontales de la frente. Al aplicar la sustancia se consigue que los músculos no se contraigan con tanta fuerza.
¿CÓMO ES EL TRATAMIENTO?
El tratamiento sólo puede ser realizado por cirujanos plásticos o dermatólogos.
El procedimiento es sencillo: con una aguja fina se aplican 2 o 3 micro inyecciones dentro del músculo o el grupo muscular que se va a tratar.
Es rápido y el dolor dependerá del umbral del paciente. De acuerdo a la zona, se inyecta exactamente la cantidad de Toxina Botulínica Tipo A que se necesite. En las primeras horas después del tratamiento empiezan a verse los resultados, consiguiéndose un efecto total a los 7 días.
El resultado final no es permanente, dura alrededor de 6 meses. La segunda vez que se realiza el tratamiento, el efecto podría ser más prolongado.
Aunque el tratamiento es seguro para la mayoría, existen contradicciones y complicaciones asociadas a técnicas inapropiadas de inyección. Su médico especialista en cirugía plástica o dermatología, es la persona idónea en su aplicación.
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