Yoga Físico y Yoga Mental Murcia Murcia
Yoga, en sánscrito, significa unión. Los expertos usan la definición de que es la actividad que une cuerpo, mente y alma porque desde hace mucho tiempo, unos 3.000 años. Continúe leyendo...
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Yoga Físico y Yoga Mental
Los practicantes del yoga han comprobado que lo que hacemos con nuestro físico afecta a lo psíquico, y viceversa.
Existen varias clases de yoga, pero las dos modalidades principales son: el yoga físico o Hatha-Yoga y el yoga mental o Radja-Yoga. Con la práctica del yoga físico pretendemos influir de forma directa en la parte física de nuestro ser, regulando las funciones y ritmos vitales. A su vez, esta mejora, junto al equilibro de energías positivas y negativas que postulan los maestros, influye de forma eficaz en nuestra parte psíquica, como cualquier otro ejercicio físico. Se ha comprobado científicamente su eficaz influencia sobre la respiración, el ritmo cardiaco y el tránsito digestivo. Dentro de los beneficios del yoga podemos encontrar la mejora del sistema cardiovascular, de la resistencia, de la fuerza muscular –sobre todo de la flexibilidad–, el control del sistema nervioso y la relajación, tanto mental como física. Respecto al carácter, hay que tener en cuenta que la práctica del yoga requiere atención, disciplina y control; y todo esto influye positivamente sobre las funciones psíquicas.
Por su parte, el yoga mental o Radja-Yoga, es un método que se utiliza para alcanzar la tranquilidad de la mente a través de la disciplina postural y del desarrollo mental. Con él se puede llegar a conseguir mejor memoria, concentración y equilibrio mental. Esta disciplina resulta ser de gran ayuda en la superación de situaciones de estrés, nerviosismo y ansiedad. El Radja-Yoga usa como herramientas las posturas o ‘asanas’ del yoga físico, del que a partir de ahora hablaremos más extensamente en este reportaje.
El yoga físico se compone de ‘asanas’ o posturas, la ‘pranayama’ o control respiratorio, los ‘shatkarmas’ o técnicas de limpieza y el control muscular: ‘mudras’ y ‘bandhas’. Las ‘asanas’ o posturas son parte inseparable del yoga físico. Existen muchísimas, pero sólo son imprescindibles una veintena. Con las posturas se consigue mejorar determinadas cualidades físicas: flexibilidad, resistencia, fuerza… Aunque son práctica habitual en el yoga, alguna de estas posturas está ‘no recomendada’ por el ACSM (Colegio Americano de Medicina Deportiva), la principal entidad internacional de medicina deportiva del mundo, ya que se ha mostrado que pueden desencadenar lesiones. Una de ellas es la postura de ‘loto’ –sentado, con las piernas flexionadas y los pies sobre los muslos contrarios–, posiblemente la postura más típica para toda persona ajena al yoga. Esta asana no es recomendable debido a su incidencia negativa en las rodillas, por el desplazamiento lateral que supone, un movimiento inexistente en esta articulación. Lo mismo ocurre con la postura de ‘la pinza de pie’ –de pie, intentamos llevar el pecho a las piernas–. Esta asana o postura, que también está muy extendida en otras prácticas deportivas para mejorar la flexibilidad, incide de forma negativa en la parte baja de la espalda, debido al exceso de tensión al que la somete. Sin embargo, la mayoría de las posturas o asanas del yoga no sólo son acertadas, sino que están recomendadas para casi todo el mundo.
Con el control de la respiración se intenta equilibrar la energía positiva y negativa. Esto no sólo mejora la salud física, sino también la mental; sobra decir lo imprescindible que es la respiración para nuestra vida. Respecto a las técnicas de limpieza, sirven para mejorar el funcionamiento de todos nuestros órganos.
Existen varias clases de yoga, pero las dos modalidades principales son: el yoga físico o Hatha-Yoga y el yoga mental o Radja-Yoga. Con la práctica del yoga físico pretendemos influir de forma directa en la parte física de nuestro ser, regulando las funciones y ritmos vitales. A su vez, esta mejora, junto al equilibro de energías positivas y negativas que postulan los maestros, influye de forma eficaz en nuestra parte psíquica, como cualquier otro ejercicio físico. Se ha comprobado científicamente su eficaz influencia sobre la respiración, el ritmo cardiaco y el tránsito digestivo. Dentro de los beneficios del yoga podemos encontrar la mejora del sistema cardiovascular, de la resistencia, de la fuerza muscular –sobre todo de la flexibilidad–, el control del sistema nervioso y la relajación, tanto mental como física. Respecto al carácter, hay que tener en cuenta que la práctica del yoga requiere atención, disciplina y control; y todo esto influye positivamente sobre las funciones psíquicas.
Por su parte, el yoga mental o Radja-Yoga, es un método que se utiliza para alcanzar la tranquilidad de la mente a través de la disciplina postural y del desarrollo mental. Con él se puede llegar a conseguir mejor memoria, concentración y equilibrio mental. Esta disciplina resulta ser de gran ayuda en la superación de situaciones de estrés, nerviosismo y ansiedad. El Radja-Yoga usa como herramientas las posturas o ‘asanas’ del yoga físico, del que a partir de ahora hablaremos más extensamente en este reportaje.
El yoga físico se compone de ‘asanas’ o posturas, la ‘pranayama’ o control respiratorio, los ‘shatkarmas’ o técnicas de limpieza y el control muscular: ‘mudras’ y ‘bandhas’. Las ‘asanas’ o posturas son parte inseparable del yoga físico. Existen muchísimas, pero sólo son imprescindibles una veintena. Con las posturas se consigue mejorar determinadas cualidades físicas: flexibilidad, resistencia, fuerza… Aunque son práctica habitual en el yoga, alguna de estas posturas está ‘no recomendada’ por el ACSM (Colegio Americano de Medicina Deportiva), la principal entidad internacional de medicina deportiva del mundo, ya que se ha mostrado que pueden desencadenar lesiones. Una de ellas es la postura de ‘loto’ –sentado, con las piernas flexionadas y los pies sobre los muslos contrarios–, posiblemente la postura más típica para toda persona ajena al yoga. Esta asana no es recomendable debido a su incidencia negativa en las rodillas, por el desplazamiento lateral que supone, un movimiento inexistente en esta articulación. Lo mismo ocurre con la postura de ‘la pinza de pie’ –de pie, intentamos llevar el pecho a las piernas–. Esta asana o postura, que también está muy extendida en otras prácticas deportivas para mejorar la flexibilidad, incide de forma negativa en la parte baja de la espalda, debido al exceso de tensión al que la somete. Sin embargo, la mayoría de las posturas o asanas del yoga no sólo son acertadas, sino que están recomendadas para casi todo el mundo.
Con el control de la respiración se intenta equilibrar la energía positiva y negativa. Esto no sólo mejora la salud física, sino también la mental; sobra decir lo imprescindible que es la respiración para nuestra vida. Respecto a las técnicas de limpieza, sirven para mejorar el funcionamiento de todos nuestros órganos.
